- ¿Por qué me miras así? ¿Qué quieres?
* Tú sabes lo que quiero.
- No lo sé, hay tantas cosas...
* Tú no vas a querer.
- No seas tonto, dímelo.
* Quiero que seas mía.
- Con una condición...
* La que sea.
- Que tú seas sólo mío.
Comenzaron a besarse, perdieron la noción del tiempo, eran uno solo y sería prácticamente imposible que alguien encontrase la frontera entre sus labios y los de ella.
