viernes, 30 de diciembre de 2011

Cualquier tiempo pasado fue peor.

Probablemente esta sea la última entrada del año y no sé, me apetece hacerla un poco especial aunque no sé cómo, no tengo propósitos para el nuevo año, bueno sí, uno: no hacer propósitos y menos sabiendo que no los voy a cumplir, y si tengo que resumir 365 días en unas lineas lo haría mal, aunque ya sea costumbre, pero que no se diga que no le he intentado.

He conocido a gente increíble y a la que no cambiaría por nada del mundo, y he perdido a unos cuantos por el camino. He reído hasta que se me han saltado las lágrimas y he llorado hasta reir solamente por el hecho de ser tan idiota como para llorar por gilip*llces. He viajado con unas de las personas más importantes para mí. He discutido y he pedido perdón. He hecho alguna que otra locura y he disfrutado como una enana. He cantado, he bailado, he bebido, he pasado noches sin dormir, he mentido, he sido fuerte y también débil, me he equivocado y he rectificado, me he arrepentido, he besado, he deseado, he hecho reír a los demás y también llorar, he cambiado (¿madurado?), unas veces he pasado olímpicamente de todo y otras me he rayado demasiado, he sido feliz y he tenido ganas de desaparecer, he estado con la gente a la que quiero, he echado de menos. He hecho muchas más cosas que ahora mismo no pasan por mi mente, pero sobre todo hay una cosa que eclipsa todo lo demás: me ha dado tiempo a enamorarme, sí, a enamorarme, ya es hora de reconocerlo.

Pero ya basta de pensar en lo que hice o dejé de hacer, ahora toca imaginar lo que llegará, lo que todavía está por venir, ahí a la vuelta de la esquina. Ponte ropa interior roja, y sexy. Sal ahí y acaba descalza y tan despeinada que todo el tiempo que hayas estado haciéndote ese estupendo recogido no haya merecido la pena. Espera el mejor año de tu vida y deja atrás todo lo malo, que cualquier tiempo pasado fue peor. Ahora es el mejor momento para pasar página, aprovecha. Haz lo que nunca te atreverías a hacer, se tu mismo, no tengas miedo, no te preocupes demasiado por nada, haz exactamente lo que te de la gana. Te propongo un único propósito, uno sólo: se feliz, haz sólo aquello que te lleve a conseguirlo, nada más, así de simple. Propóntelo todos los días, no por el simple hecho de que cambie una cifra de una fecha, ¿por qué esperar?


Feliz 2012 :)