He perdonado, he odiado, he olvidado, he amado y besado a quien no debía y a quien sí lo merecía, he bebido, he fumado, he corrido delante y detrás del peligro, he sonreído y llorado, he mentido y he sido fiel, he cantado y bailado desde que salió el sol hasta que se escondió, he pasado hambre y he comido como una cerda, me he enamorado y desenamorado, he viajado, he creído y he sido atea, he abrazado y golpeado, he discutido y he gritado, he perdido a unos cuantos por el camino y me he encontrado a otros tantos, me he cortado y tintado el pelo, he aprendido y he quemado mis lecciones, me he caído y me he levantado hasta que he perdido la cuenta de mis caídas, me he arrepentido, he saltado precipicios, me he cambiado de bando, he creído que iba a morir ahogada por mis lágrimas o por la presión sobre mi diafragma de un ataque de risa, me he comprometido y he roto promesas, he opinado y he levantado mi puño pidiendo libertad, me he comportado como una niña de parvulario, como una adolescente irresponsable y caradura, como una veinteañera alocada, una treintañera que no quiere crecer, una cuarentona amargada, una cincuentona menopáusica y como una anciana en un día navideño con sus nietos, he observado a los demás, he disfrutado cada paso, he tenido miedo del futuro, he saboreado cada minuto y he aprendido a vivir, y lo sigo haciendo. ¿Quién eres tú para creerte superior? ¿Quién eres tú para decir que no sé absolutamente nada de la vida?domingo, 30 de enero de 2011
Publicado por
A.
He perdonado, he odiado, he olvidado, he amado y besado a quien no debía y a quien sí lo merecía, he bebido, he fumado, he corrido delante y detrás del peligro, he sonreído y llorado, he mentido y he sido fiel, he cantado y bailado desde que salió el sol hasta que se escondió, he pasado hambre y he comido como una cerda, me he enamorado y desenamorado, he viajado, he creído y he sido atea, he abrazado y golpeado, he discutido y he gritado, he perdido a unos cuantos por el camino y me he encontrado a otros tantos, me he cortado y tintado el pelo, he aprendido y he quemado mis lecciones, me he caído y me he levantado hasta que he perdido la cuenta de mis caídas, me he arrepentido, he saltado precipicios, me he cambiado de bando, he creído que iba a morir ahogada por mis lágrimas o por la presión sobre mi diafragma de un ataque de risa, me he comprometido y he roto promesas, he opinado y he levantado mi puño pidiendo libertad, me he comportado como una niña de parvulario, como una adolescente irresponsable y caradura, como una veinteañera alocada, una treintañera que no quiere crecer, una cuarentona amargada, una cincuentona menopáusica y como una anciana en un día navideño con sus nietos, he observado a los demás, he disfrutado cada paso, he tenido miedo del futuro, he saboreado cada minuto y he aprendido a vivir, y lo sigo haciendo. ¿Quién eres tú para creerte superior? ¿Quién eres tú para decir que no sé absolutamente nada de la vida?