El peor momento del día llega cuando te plantas delante del espejo y empiezas a desmaquillarte, asoman esas ojeras de malas noches, esos ojos cansados, la piel pálida,
cansada de fingir. Ya no queda nada que esconda lo débil que puedes llegar a ser,
natural. Te convences a ti misma, crees que puedes con todo, que
debes poder con todo, es lo que esperan de ti,
no puedes fallar; sonreír pase lo que pase, olvidabas que tú también tienes derecho a llorar, a gritar de vez en cuando, ser como eres y no como querían que fueses, a
equivocarte.
Él siempre tuvo razón,
esa inseguridad te mataba, siempre fuiste demasiado dura contigo misma.
¿Preparada? Atenta, respira:
no eres perfecta y nunca lo serás, acéptalo, intenta ser feliz de una vez.